Imitemos los manuscritos

La tipografía cursiva es aquella que se caracteriza por la inclinación de sus caracteres y por parecerse a la letra manual. Su inventor fue Aldor Manucio y esta es su historia.
Manucio pretendía que los escritos llevaran un tipo con el que los humanistas de la época se identificaran, para ello usó como referencia la escritura que estos usaban en sus obras. Al principio, el hecho de que hubiera tantas ligaduras dificultaba la lectura, pero poco a poco, y gracias a esa imitación de la escritura manual, se convirtió en un tipo bastante legible. Nació en el siglo XVI y tuvo una gran aceptación por todos los impresores de Europa, teniendo éxito resaltable allí donde se creó, Italia (de ahí su nombre “itálica”). Manucio abrió el camino para la itálica en toda Europa.

Foto 1

Si hay que hablar de otro nombre importante dentro de la historia de la tipografía cursiva, ese es Arrigui. Su primera fuente presentaba una ligera inclinación y era algo estrecha y en vez de remates se observaban lágrimas. Otro tipógrafo a destacar es Tagliente, su tipografía era muy parecida a la de Arrigui pero la inclinación era mayor y algo más condensada.

Algo que llama la atención es el hecho de considerar tipografía cursiva a la creada por Castiglioni. Sus letras son perfectamente rectas sin ningún tipo de inclinación. La característica de la cursiva es su cursividad, no su inclinación, a pesar de que muchos tipógrafos consideraran que “itálica” provenía de “inclinado”.

En este punto se pueden señalar las principales características de los tipos cursivos:

-Verticalidad de la caja alta

-Cursividad de la caja baja

-Terminación de ascendentes y descendentes de caja baja en lágrimas o remates

Foto 1

El conocido tipógrafo Garamond también creó una cursiva, es más, su primera creación era una letra a caballo entre la de Manucio y la de Arrigui.

Foto 3

Al entrar en el siglo XVII nos encontramos con una tipografía bien anclada en la cultura tipográfica y que contaba con algunas características como la inclinación marcada y la irregularidad de su modulación.

En 1702, durante el reinado de Luis XIV en Francia, se crea la tipografía cursiva que serviría para dar paso a la contemporánea, esta es la tipografía de transición.

Foto 4

Ya en el siglo XX se habla de la Monotype Corporation. Se sacaron tipografías al mercado inglés más acordes con los gustos de la época entre los que se encuentran algunas cursivas:

-Centaur (1929)

Foto 5

-Bembo (1929)

Foto 6

-Blado (1923)

Foto 7

Material utilizado:

  • Texto: Manual de tipografía de José Luis Martín y Montse Ortuna. 
  • Imágenes: escaneos de distintos libros de tipografía.
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